DE BANFORA A BOBO-DIOULASSO (265Km)

Vamos bien de tiempo respecto a lo que teníamos calculado y los alrededores de la ciudad de Banfora cuentan con los suficientes atractivos para permanecer un par de días en la zona.
Un complejo laberinto de caminos entre plantaciones de caña de azúcar nos complica la visita a los Domes de Fabedougou. Cada encrucijada nos obliga a detenernos y después de varias idas y venidas encontramos el lugar. El tiempo y la erosión se han encargado de esculpir estas curiosas formaciones rocosas. No muy lejos de éstas, se encuentra un salto de agua conocido como las cascadas de Karfiguéla, por lo que nos acercamos a visitarlas.
A escasos kilómetros al oeste de Banfora se encuentra el lago de Tengréla. El atractivo del lugar radica en la posibilidad de avistar hipopótamos. Con ese objetivo embarcamos en un pequeño cayuco y nos deslizamos entre nenúfares a golpe de pértiga. Al poco rato y respetando una distancia prudencial, observamos estas “pacíficas criaturas”, aunque sabemos que es el animal que más muertes provoca en Africa.
Camino a Sindou, pedaleamos a la sombra de grandes árboles, lo que hace más soportable la marcha. Somos escoltados también por termiteros que sobrepasan los dos metros de altura. El camino, a pesar de encontrarse seco, muestra los efectos de las pasadas lluvias y pueden observarse grandes socavones que dificultan el paso a los pocos vehículos que circulan.
Llegamos a las montañas de Sindou justo cuando el sol comienza a caer, lo que provoca un espectáculo de colores y sombras. Al amparo de estas gigantes agujas de arenisca colocamos las diminutas tiendas.
Dejamos atrás estos gendarmes de piedra y pedaleamos entre arrozales, campos de algodón, mijo y sorgo. A medida que avanzamos hacia Bobo aparecen también naranjos y otros frutales. Sin dudarlo, el camino desde que partimos de Banfora ha sido el más entretenido del viaje.
Salimos a la carretera asfaltada que viene de Mali y por ésta nos dirigimos hasta la segunda ciudad del país. En Bobo-Dioulasso y después de 2000 km. de pelaleo damos por concluido nuestro periplo en bicicleta.

Durante el viaje hemos disfrutado de lugares y momentos inolvidables, pero también de otros realmente duros debido al sofocante calor y la falta de avituallamiento. Elegimos estos países de forma voluntaria e intuyendo lo que nos podíamos encontrar. Además, contamos con los recursos suficientes, en los que si en un momento dado las cosas se torcieran demasiado, volaríamos rápidamente a nuestra vida de confort. Resulta un consuelo tremendamente cruel, a sabiendas, que la gente que hemos conocido a lo largo del camino, carece de esa alternativa y que las barreras para un posible cambio son cada vez mayores. A menudo nos escudamos pensando que desde casa y a título individual, poco o nada podemos hacer para solucionar el problema, pero lo que parece un grave error es obviar la realidad y mirar indiferente hacia otro lado.


Rubén Segura.

mapa del recorrido

mapa del recorrido
MALI Y BURKINA FASO

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